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domingo, 13 de febrero de 2011

Los Personajes.

LOS PERSONAJES.
Uso práctico del personaje.
La vida ajetreada a la que hoy estamos tan acostumbrados, necesita de un desaojo, que respectivamente esta sociedad de masas trata de desbaratar interactuando con innumerables agentes comunicativos, que proporcionan  diversas historias, con las cuales el individuo se logra identificar a través de situaciones o personajes a la par que entretienen ¿Pero cual es la razón por la cual este hombre se siente generalmente identificado con la historia o con el personaje en cuestión?
Pocas veces se concibe que la historia que se nos cuenta, aunado con el personaje en si, es el resultado de una tonalidad compleja, con el fin de evocar ciertas réplicas en el receptor. No nos percatamos de que la conformación del personaje “… significa alcanzar por medio de la memoria, el repertorio del arte, para extraer de él figuras y situaciones, introduciéndolo en el contexto de un discurso critico, peyorativo, emotivo.”[1] Esto ira consintiendo la historia que se nos presenta, con el fin de que esta memoria encaje con el receptor, evocando a una experiencia que contuvimos en determinado tiempo, formulando una dirección práctica; logrando que el lector se encuentre con el personaje dentro de la narración.
Con lo anterior debemos de cuestionarnos ampliamente sobre el papel del personaje; como se ha dicho, éste tiende a partir de ciertas bases para poderse identificar con el receptor; para generar un reconocimiento entre ambos, el personaje y el lector, ¿tendría que existir generalmente un tipo de personaje? Croce aporta su dictamen sobre el tema, respondiendo que para que un personaje sea reconocido, se tendría que subrayar ciertas características con el fin de llevar a cabo una representación viable. “Cuando el personaje es logrado, es un producto estético…”[2] Con ello la conformación del personaje típico implica diferenciar la realidad por un lado, y la tipicidad por el otro.
El personaje real no tendrá un efecto minucioso de la realidad, solo pretenderá que así sea, por ende sus objetivos solo se verán logrados por medio de la situación que rodea a este, no por el personaje mismo.  Por otro lado el personaje típico debe de ser forjado para ser “…ese hombre, reconociendo motivos y comportamientos que son también los nuestros, y que logran apoyar a nuestra visión de la vida.”[3] Adquiriendo consentir una relación entre el ficticio personaje y el lector, consiguiendo que este último se reconozca así mismo dentro de la ficción, sacando provecho de la historia. Considerar un personaje típico deriva en que “…el carácter orgánico de la narración que lo produce, adquiere una fisonomía completa, no solo exterior sino también intelectual y moral.”[4] Logrando con ello una disposición en su personalidad, desarrollada a través del proceder de la historia, obteniendo que se vinculen estas características con los problemas que surgen a su alrededor.
 Ahora bien, al tener en cuenta la red de complejidad que deriva del tipo, se concebirá la idea de que el reconocimiento con éste, es solo a través de su complejidad, lo cual es erróneo debido a que las figuras generalmente aceptadas provienen del ámbito comercial. Con lo cual hay dos formas derivadas de la tipicidad. Por un lado, la visión del tipo artísticamente; este concepto radica en que la narración “…produce figuras capaces de convertirse en modelos de vida y en emblemas sustitutivos del juicio de nuestras experiencias…”[5]; por el otro lado encontramos a la narrativa universal que evocan al lector a través de la impresión no profundizada, denominada topoi, término que despierta a lo convencional. Siendo que lo que denominado como topos no es necesariamente anti- artístico, la diferencia principal de éste se centra en que el topoi se dedica a la secuencia de acontecimientos y no en la conformación del personaje.
Otra forma de configurar un personaje es a través de la banalidad; como lo dictamina Eco, “a un nivel mínimo”, siendo que no se retomen actitudes que logren determinar su esencia, pero que si busquen la relación con los problemas de su tiempo, de su situación, reuniendo características generales de una realidad; ausentando a lo que se le ha denominado fisonomía intelectual.
La fisonomía intelectual, podríamos entenderlo como el perfil que adopta un personaje, siendo el vinculo entre éste y el lector, es él que impulsa la motivación y la participación del receptor.
Una forma más de concebir a un personaje es enmarcándolo a través del manejo del símbolo.  Anteriormente la búsqueda que el lector efectuaba, se dirigía hacia personajes estilizados y encantadores, hoy día la época contemporánea evoca a ciertas distinciones, de las cuales sobresalen el símbolo y el emblema. Dicho manejo culmina en lograr o no, que el lector se sienta identificado con el personaje. El simbolismo se diferencia de la tipicidad, por su preexistencia (puede ser un lugar, una situación o una idea).
Pero hoy día estamos en el auge del midcult, ¿que es lo sobresale desde esta perspectiva? Eco, nos permite visualizar esta postura. La cual radica en que el autor evoca un lugar que anteriormente se encontraba dentro de otra obra, conformándose de esta manera: la imaginación perezosa. “Esnobismo y pereza, unidos al comercio con universales…es una típica manifestación del midcult…”[6]
Hasta aquí la mención a la conformación del personaje en una narración. Como hemos logrado visualizar la complejidad es absoluta, y logró entre verse las múltiples vertientes a que puede someterse la conformación de un personaje con la firme convicción de lograr llegar al receptor. Ahora cuestionémonos un poco; si es que este enlace lograra darse ¿el papel del personaje seria crucial para la vida cotidiana del lector, es que acaso el personaje puede influenciar nuestro pasar?
Para responder dicha cuestión, este dictamen se basará en el apartado denominado “El mito de Superman” de la obra Apocalípticos e Integrados de Eco, a manera de adentrarnos más en la conformación del personaje y de como este logra influir inconscientemente en la vida diaria de quien se torna identificado con él.
“El mito de Superman”.
Para entenderse la conformación del personaje, debe entenderse el término de mitificación; el cual hace referencia a una simbolización inconsciente.
La práctica de utilizar diversos símbolos recae en la antigüedad, donde dichos elementos se encontraban asociados a situaciones psicológicas, sobrenaturales y de índole moral. “En el mundo contemporáneo existen sectores en los que ha ido construyendo sobre bases populares la universalidad del sentir y del ver… en el ámbito de la sociedad de masas… se trata de la identificación privada y subjetiva, en su origen, entre un objeto y una imagen y suma una finalidad, ya consciente ya inconscientemente, de forma que realice una unidad entre imágenes y aspiraciones…”[7]
Este simbolismo es utilizado para proyectar tanto inspiraciones como deseos; es una manera de dilucidar lo que se desea. Es crucial reiterar que en esta época industrializada, los símbolos son utilizados por los grupos de poder, pero con características que salen del pueblo.
A todo ello ¿esto que tiene que ver con la conformación de un personaje? uno de los puntos de partida para la conformación de dicho individuo ficticio, es plantearlo a la sociedad que va dirigido; la sociedad actual en la que vivimos se caracteriza por ser perturbada psicológicamente donde los individuos tienen complejos de inferioridad, para ello debe de resolverse un personaje, un héroe, que retome la personalidad de un ciudadano casual, que también contenga súper poderes ilimitados… la formación de Superman o mejor dicho de “…Clark Kent personifica… al lector medio asaltado por los complejos …esto alimenta la esperanza de que un día, de los despojos de su actual personalidad florecerá un superhombre capaz de recuperas años de mediocridad.”[8]
Superman es presentado por Eco, de dos forma; la primera es concibiendo al personaje desde el punto mitológico, donde es un ser extraordinario, y la segunda es desde una postura de novela, mostrándolo como un individuo cualquiera. Ambas posturas conforman un solo personaje y por ende se logra la identificación del público para con él.
La presentación que se nos hace de las aventuras de Superman, es de singular mención debido a que se recurre a ala distorsión del tiempo. Sus autores rescatan ciertas maneras[9] para no avanzar en la historia. Esta practica de la ruptura del tiempo aporta inconscientemente al receptor “…a perder consciencia… se olvida de los problemas… de la existencia de una libertad, de la posibilidad de forjar proyectos…”[10]
Heterodirección.
Superman es un claro ejemplo de modelo de heterodireción que se dirige hacia las masas, debido a la persuasión que representa, esto rompiendo con el concepto del tiempo, y lo que ello significa;  que ya se ha mencionado anteriormente. Obteniendo un hombre heterodirigido, al cual se le sugiere que desee cierto paradigma y en todo caso como obtenerlo.


Iterativo.
La sociedad contemporánea logra enrolarse con este tipo de historias- superhéroes fácilmente, debido al elemento iterativo. Siendo que el público desea una historia ya contada y no una nueva, est debido a que lo conocido contiene el modelo básico.
Una sociedad industrial con una enorme carga informacional logra encontrar en la narrativa de redundancia un descanso. Ejemplo de ese descanso es que, en el caso de los superhéroes o de Superman en sí, la problemática central es el bien y el mal, pero solo a nivel local, sin inmiscuirse en problemáticas de índole real.
Siendo que con ello, los comics son un claro ejemplo de lo que se consume hoy día, lo que le agrada  ala sociedad de masas, lo que procede de los grupos de poder,  “…es pues un topos genérico…”[11]




[1] Umberto Eco, Apocalípticos e Integrados, Barcelona España, ed. Lumen, 1990, p. 191.
[2] Ibídem, p. 195.
[3] Ibídem, p. 197.
[4] Ibídem, p. 200.
[5] Ibídem, p. 212.
[6] Ibídem, p. 216.
[7] Ibídem, p. 221.
[8] Ibídem p. 227.
[9] Ejemplo de ello es que no utilizan el concepto de causa- efecto (sucesión). No enlazan un suceso con otro. Otra forma es adecuar una nueva revisión de lo narrado utilizando los denominados imaginary tales o untold tales.

[10] Ibídem, p. 239.
[11] Ibídem, p. 256.

1 comentario:

  1. Muy bien Miroslava.

    Has logrado comprender el sentido de la lectura y planteas cuestionamientos interesantes en términos de influencia y poder que tienen los personajes en la vida cotidiana de los sujetos.

    Un ejemplo interesante es sin duda Superman. Umberto Eco dedicó gran parte de sus estudios al análisis del comic, sin embargo, nosotros podemos hacer esta reflexión a propósito de los contenidos del cine, la radio y la televisión, que son medios que predominan en nuestra sociedad y sin lugar a dudas, la ha perfilado.

    Muchas de las series, las telenovelas, las animaciones y sus personajes, logran persuadir y construir la personalidad de los receptores. Comentamos varios ejemplos en clase.

    Uno de los problemas que tenemos en nuestro país es, sin duda, la tremenda mediatización social que no promueve un alter ego en términos dialógicos, sino un alter predominante.

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